Equilibrio

 

equilibrio

Ahí está la clave del equilibrio; en la integración de ese todo que somos, sumando en lugar de restando; sin perder un ápice de nuestra humanidad y sin dejar de renunciar a esa parte más espiritual que también habita en nosotros. Somos un todo, no piezas alienadas de un puzzle incompleto y la paz sólo es posible siendo capaces de aceptar y abrazar a todo aquello que nos conforma.

Raquel García García

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Humanos y divinos

almasgemelas211Me gustaría hacer hincapié en algo que me vengo encontrando en muchas personas que me escriben o se comunican conmigo. Me llegan personas que se sienten mal por no sentirse bien, es decir, que tras llevar un tiempo en un sendero de autodescubrimiento o tras haber estado trabajando en sintonía con la llamada «filosofía del pensamiento positivo o nueva era», no pueden comprender cómo es que la vida les ha traído algún «golpe» y sienten que han debido hacer algo «mal» y además se sienten erróneos por estar tristes.

Sentirse en paz o equilibrado no consiste en pretender no sentir nunca emociones y sentimientos de esos que nuestra mente califica como «negativos» (ira, tristeza, desánimo, dolor, etc.) y estar siempre al son de los estados que calificamos de «positivos». Todo forma parte de nuestra condición de seres humanos aquí y ahora. La cuestión es ser conscientes de lo que estamos sintiendo y por qué y no quedarnos atrapados en ninguno de ellos convirtiéndolos en patológicos y haciendo que pierdan su función básica. Ya lo expliqué en algún post anterior en el que hablaba de las funciones de cada emoción. Tampoco la felicidad implica que uno tenga que estar 24 horas con la sonrisa en la boca. Permitámonos sentir, experimentar, fluir. Dejemos de encorsetarnos en el «cómo deberíamos» ser. Negar nuestra condición humana es estar en contra de nosotros mismos; no aceptar nuestra totalidad como seres humanos y divinos. Pensar en positivo es una actitud fantástica ante la vida, pero obviamente si a uno le dan una mala noticia que implica por ejemplo, una pérdida (ya sea de salud, de un ser querido, etc.), sentirá dolor y aflicción y tendrá que pasar un duelo. Es lo sano y natural. Lo contrario no es signo de ser un ser más espiritual o elevado a diferencia de lo que muchos creen, sino que se convertiría en un duelo enquistado que más adelante se volverá a presentar de alguna forma u otra. Una vez aceptada la situación, uno podrá trabajar en pos de encontrar el lado de aprendizaje, aprovechando así lo acontecido, pero ni ser positivo consiste sólo en estar contento ni estar en paz se traduce en ser imperturbable. El dolor también forma parte de este gran juego que es la vida y tratar de negar esto nos conducirá a la frustración y a pensar que estamos haciendo algo mal. Para mí esto no es cierto. No podemos tratar de controlar todo lo que nos pasa en este camino. El Universo tiene leyes que a nuestra pequeña mente le cuesta entender, pero tratar de adoptar una filosofía positiva, hacer trabajos de crecimiento personal o incluso desarrollar nuestra parte espiritual no ha de ser un medio para un fin, es decir, no ha de suponer un modo de tratar de controlar todo lo que nos sucede, sino simplemente una manera de despertar a un camino de autodescubrimiento que nos hará sentir reconectados y más en paz; que nos hará comprender las cosas desde otro punto de vista y probablemente nos ayudará a entrar en la aceptación de lo que es mucho más rápida y eficazmente de lo que entraríamos si fuésemos personas que han perdido todo el contacto consigo mismos, que tengan una actitud pesimista y melancólica. Pero repito, esto no implica necesariamente que nunca más nos vaya a suceder algo que en el momento percibamos como “negativo”, ni tampoco que no podamos o no debamos sentir dolor o tristeza cuando toca. No somos máquinas. La vida está llena de imprevistos porque sólo el cambio es permanente.

Soy consciente de que he mezclado muchos conceptos e historias importantes y diferentes (pensamiento positivo, espiritualidad, crecimiento personal, etc.) que bien merecerían atención por separado, explicando bien las inclusiones y distinciones de cada una de ellas, pero eso ya sería materia de otra entrada, ya que no era eso lo que quería expresar en esta. Los extremos son poco sanos se trate de la forma de vida de que se trate y a través de ellos podemos convertir la más sana de las filosofías en una trampa que nos hará vivir en una ilusión en lugar de ayudarnos a vivir nuestra realidad de la forma más equilibrada, que seguramente sería su función original.

Por supuesto, este es sólo mi sentir y no es mi intención convencer a nadie de nada. Toma este escrito sólo si te resuena. No existen las verdades absolutas y lo importante es siempre lo que signifique para cada uno.

Es maravilloso comprender y saber que tenemos una parte divina, pero no por ello hemos de rechazar lo humano que hay en nosotros aquí y ahora. Te invito a que descubras , aceptes e integres tu totalidad…¿te apuntas?

Raquel García García

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Indefensión Aprendida

jaula[1]Alguna vez en otro post creo haber comentado algo sobre este fenómeno estudiado y descrito por la psicología. La teoría de la «Indefensión aprendida«, fue desarrollada por  Martin Seligman (psicólogo norteamericano), como resultado de sus investigaciones y experimentos en pos de su interés en la depresión.

Tras varios experimentos, Seligman enocntró que al someter a un animal a una situación aversiva (por ejemplo calambrazos) de la que no podían librarse de ninguna manera, éste acababa aprendiendo a actuar o comportarse sin defensa alguna (debido a lo cual terminaban aceptando la situación sin condiciones y sin resistirse a ella ni hacer nada por evitarlo, aún cuando existiese esa posibilidad de hacerlo en experimentos posteriores, como por ejemplo, apretando una palanca). Pues bien, parece ser que también este mecanismo funciona así en las personas. Esto significa que si nos vemos sometidos a una situación «aversiva» o negativa para nosotros repetidas veces sin que podamos hacer nada, acabaremos adquiriendo la idea de que siempre que surja una situación similar, no habrá nada que podamos hacer para defendernos o salir de ella y recuperar nuestra responsabilidad y poder personal. Obviamente, cuanto más se repitan estas situaciones, más se grabará este patrón en nuestra mente y más costoso será, a priori, deshacerse de él.

Indefensión-aprendida

Desde mi sentir, el primer paso para superar algo, es ese «darse cuenta»; ese tomar consciencia de lo que me está ocurriendo, así que cuelgo este post y un enlace al siguiente vídeo con la intención de que valoréis si os véis reconocidos en este patrón de pensamiento y conducta y comprendáis lo fácil que se puede llegar a plantar esa semilla en nosotros.

http://www.youtube.com/watch?v=y6-HyPUmRzg

Raquel García García

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Tomar Acción

Si no lo intentas, nunca sabrás si es posible. Tomar acción es importante, porque abre la posibilidad de que ocurra. Negarse a hacerlo, es llevar el NO por delante; dejarse paralizar por el miedo. ¿Qué tienes que perder? Y si finalmente no ocurre o no es posible en ese momento, tampoco será un «fracaso» y tú al menos habrás puesto toda la carne en el asador y eso, es mucho más tranquilizador que quedarse con la duda de «qué hubiese podido pasar si hubiese tomado acción».
Raquel García García
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«Abundancia» (del libro: «Inteligencia del Alma», José Mª Doria)

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«Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas». Anatole France.

«La mente humana suele tender a anticipar desgracias. Y sucede que cuando sufrimos antes de lo necesario, sufrimos más de lo necesario. Las estadísticas afirman que el noventa por ciento de nuestros sufrimientos los causan cosas anticipatorias que no han sucedido ni van a suceder. Si uno observa su mente, comprobará que funciona de manera fugaz e inquieta. Se mueve yendo y viniendo entre el pasado y el futuro y discurre rápida entre los polos de la antelación y la memoria. Pero tal función no tiene por qué conllevar la anticipación sufridora que, a menudo, tortura a muchas personas.

La mente cuida de nuestro cuerpo, revisando velozmente registros pasados, a la vez que los proyecta en sucesos por venir. Una función que, aunque nos protege de peligros y previene riesgos, puede generar pensamientos infundados acerca de desgracias venideras. No tenemos más que el presente. El estado de pre-ocupación es estéril, ya que lo apropiado es ocuparse, no pre-ocuparse que es lo mismo que ocuparse antes de tiempo. Recordemos que somos más felices y eficaces creando soluciones que dando vueltas en torno a los problemas. Entretanto, ¿qué mejor que abrir el corazón a la esperanza?»

José Mª Doria, «Inteligencia del Alma».

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